Eurovision es , para empezar, una competición musical diferente. Desde la desintegración de la URSS y participación de los paises ex-comunistas son estos los máximos favoritos por el factor del voto por proximidad y simpatia.
Otro de los aspectos que pueden afectar al voto es el frikismo, la originalidad y la espectacularidad de la actuación.
Aunque Soraya se declara "muy contenta" con las instalaciones del Olimpíyski y con el sonido, admite que los progresos con la coreografía, con cinco bailarines, son más lentos de lo esperado: "Mi coreografía está pensada exclusivamente para televisión. Dependo de la realización".
Por lo tanto, y sin quitarle mérito a la calidad vocal de la cantante extremeña salida del concuro O.T., las posibilidades españolas son más o menos de una o ninguna.
España debe buscar en este concurso el riesgo y la innovación si quiere triunfar alguna vez más en Eurovision. Si lo que buscamos es seguir participando sin pena ni gloria podemos seguir abusando de los ritmos aflamencados o árabes.
Seguramente habrán otras opiniones, pero esta es la mia.

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