Cristobal Colón

Según diversas fuentes, incluidas las académicamente aceptadas, Colón se embarcó muy joven y navegó por el Mediterráneo y el Atlántico como comerciante y pirata bajo diversas banderas. Adquirió así gran experiencia como marino, convirtiéndose en un consumado piloto, y conoció gente de mar de todas partes. Hay multitud de documentos de la época hablando de un corsario-pirata llamado Colom. 

En la historia "oficial" contada de Colón , se sabe muy poco del Colón anterior a sus tratos con los Reyes Católicos. Tampoco existe un solo retrato que le tomara directamente como modelo, y ninguno de los que nos han llegado es contemporáneo suyo. Desde el "Descubrimiento" la censura, la Inquisición (quema de libros, denuncias anónimas, torturas) y los cronistas oficiales de la Corona se han encargado durante cientos de años de crear y dar forma a "La mentira del Descubrimiento".

¡Cristóbal Colón nunca firmó como Cristoforo, ni mucho menos como Colombo! Sí usó en cambio muchas veces su forma latina de época: XPOFERENS, en su enigmática signatura.

El Colón de la historia oficial arranca de un naufragio frente a las costas de Portugal, donde su barco fue echado a pique durante un combate naval y él tuvo que ganar la costa a nado. A continuación aparece Colón malviviendo en Lisboa, que en esos años era el origen de las rutas de navegación hacia la India y hacia el Atlántico. Colón vive semioculto, lo que se explica dada su condición de pirata y de converso.
En Portugal se casa por vez primera, y lo hace con una judeoconversa. Curiosamente, el Colón que vive en la semiclandestinidad aparece de repente en la Corte proponiéndole al rey portugués una ruta hacia las Indias que atravesaría el Atlántico casi en línea recta, en vez de ir costeando por Africa y cruzar luego el Ïndico como se hacia entonces. Y aún es más curioso que el rey portugués en vez de hacer que le cuelguen de una horca, le escuche, negocie con él y al no ponerse de acuerdo, le despida finalmente de manera amistosa.

En realidad Colón tiene un proyecto –no un sueño- y está dispuesto a ofrecerlo a quien pueda y quiera hacerlo realidad. El proyecto de Colón nace de la certeza en la existencia de una tierra inmensa, rica y despoblada al otro lado del Atlántico. Colón tiene cartas de navegación más o menos secretas y relatos de navegantes que certifican su existencia. Y tiene, sobre todo, un argumento definitivo, aunque por razones lógicas no pueda echar mano de él cuando explica su proyecto: él (probablemente) ya ha estado allí, sabe como ir y sabe como regresar. Para algunos investigadores el momento del colón naufrago que llega a Portugal, el naufragio sucede en un viaje primero procedente de América. Esta tesis podría explicar muchas cosas, el conocimiento y confianza de Colón de encontrar nuevas tierras y su interés en ser gobernador general y Virrey de todas ellas.

Probablemente por eso sus amigos judeoconversos de Barcelona le envían  para que hable con el hombre que puede hacer realidad su proyecto. Se trata de un hombre que también tiene un proyecto, o mejor dicho en su caso, un sueño. Ese hombre se llama Luis De Santángel y es quizá el personaje más importante, más incluso que el propio Colón, en el descubrimiento colombino de América.

Es en ese contexto en el que Colón habla con Santángel y ambos se dan cuenta de que sus respectivos proyectos pueden fundirse en uno solo. Colón quiere “descubrir” y gobernar un continente entero, que él sabe que existe porque ya lo ha visitado; necesita pobladores, súbditos para ese reino que ambiciona. Santángel, por su parte, quiere trasladar a los judíos de la Península Ibérica a una Tierra Prometida que verdaderamente mane leche y miel, es decir una tierra acogedora y feraz, que sin duda identificará enseguida con la que Colón le describe como conocida por él: una tierra de vegetación exhuberante, atravesada por grandes ríos, rica en toda clase de recursos y casi despoblada de hombres.

Santángel no solo presenta a Colón en la Corte al rey Fernando, sino que se compromete con Colón a financiar en parte y gestionar el resto de contribuciones económicas necesarias para realizar un primer viaje de exploración.  Lo peor vendrá después, cuando Colón deba tratar con el entorno de la reina Isabel en Castilla: a Colón los cortesanos castellanos lo maltratan por judío y por catalano-aragonés (extranjero) , y lo consideran un charlatán de feria.

Después de los primeros viajes, viendo las grandes riquezas que podrían conseguirse y sabiéndose también de los motivos extraeconómicos de los amigos de Colón, este fue hecho preso y llevado a la Península con falsas acusaciones montadas por sus enemigos altamente posicionados.
Los aliados políticos de Colón también pagaron un alto precio: Fernando renunció para la Corona Catalanoaragonesa de todos los derechos políticos y económicos sobre lo que se descubriera y conquistara en el curso de la expedición, que redundaría en beneficio exclusivo de Castilla. Por ese motivo aragoneses y catalanes no podrán ir a América hasta finales del siglo XVIII, cuando Carlos III levantará la prohibición.

La familia de Colón después de la muerte del Almirante estuvo durante más de 30 años con juicios con la Corona viendose obligados al final a renunciar a sus derechos concedidos por la corona en las Capitulaciones de Santa Fe.

Cuando se habla del origen catalán de Colón no se quiere indicar que haya nacido en el territorio formado por la actual Cataluña, sino que catalán en aquella época era dicho no a los habitantes del territorio actual sino a todo el que hablaba la lengua en la corona Catalanoaragonesa como Valencia, Mallorca, Rosellón y demás territorios meditarráneos más alejados.
Ha sido la lengua la que ha dado el nombre a la actual Cataluña, digamos que en cierta manera se ha apropiado del uso del nombre por delante de otros territorios.
Como ejemplo paralelo vease la apropiación del término español por la lengua de Castilla (castellano) por encima de otros idiomas penínsulares cuando en realidad son todos españoles con los mismos derechos, aunque hoy en día todavía son  ignorados desde muchos círculos como por ejemplo la Fundación Príncipe de Asturias, su web está en Castellano que denominan español, inglés, francés, alemán, portugués y en versión pdf en polaco, ruso, chino, japonés y arabe. Esto se da también en la web de la Casa Real, (castellano e ingles), Fundación Reina Sofía, y el caso más patético puede verse en la Web del Patrimonio Nacional, donde dan la opción a las distintas lenguas penínsulares pero solo está traducido al enlace superior que distribuye las distintas páginas de la web, ya que una vez en cada una de ellas está en castellano. Todas ellas ligadas a la Corona de España. 

Hay que reconocer que, en buena medida, Cristóbal Colón se tiene bien merecidas las confusiones, las habladurías, los disparates y los ninguneos que, con relación a su obra y a su trayectoria, circulan por el mundo, incluso en los cenáculos académicos más respetables y serios. En efecto, en vida, el marino se ocupó personalmente de ocultar y tergiversar su pasado, de retacear datos que poseía sobre cuestiones importantes, incluso de mentir a propios y a extraños acerca de sus planes de acción y sus objetivos. Por ello, es lógico que, a pesar de haber sido la figura histórica más analizada de los últimos siglos, existan todavía en su manoseada biografía zonas oscuras que alimentan toda clase de errores, equívocos y fabulaciones. 
 

En este video de Érase una vez el hombre, podemos ver detalles curiosos a pesar de encontrarnos también errores probados como por ejemplo la vuelta del 1er viaje; en ese viaje Colón desembarco en Lisboa siendo recibido por el rey de Portugal antes de trasladarse a Barcelona y ser recibido por los RRCC. Como curioso podemos observar los colores de los uniformes de los soldados en "Palos" claramente de la corona catalanoaragonesa. También curioso cuando los hermanos de Colón le dicen que no les hacen caso por ser genoveses y también muy curioso el hecho real que ocurrio al ser hechos presos y encadenados de vuelta a Castilla.¿Puede ser esto debido a los censores del S.XV y XVI? Redactando los documentos censurados y cambiando Pals por Palos y gerundenses(gironés en catalán) por genoveses dada su afición por cambiar palabras por otras similares en sus censuras, y que pudieran pasar sus cambios inadvertidos o quizá  por confusión del escribiente  dada la similitud fonética de gironés y genovés. 

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Es de suponer que, siendo Colón el poseedor de información clave para llevar a cabo un proyecto de semejante envergadura, debería cuidarla celosamente de las intrigas, de la maledicencia, del espionaje y de las envidias que provocaría una iniciativa trascendente que prometía cambiar el destino de quienes fueran elegidos para protagonizarla. Debe recordarse al respecto que, en la época en la cual su expedición se hizo realidad, eran varias las potencias europeas que se disputaban entre sí el control de las principales rutas, en particular, las vías oceánicas que eludían el cerco terrestre que habían impuesto los turcos y permitían mantener el vital intercambio de mercancías entre el Mediterráneo y Asia. Por entonces, el reino de Portugal llevaba la delantera al haberse asegurado el monopolio del tráfico marítimo que, bordeando África y atravesando el borrascoso Océano Índico, llegaba al ansiado Lejano Oriente.

Se justifica de modo parcial, entonces, el retaceo informativo que Cristóbal Colón realizaba, aunque, dada su extravagante e imponente personalidad, es probable que se le fuera la mano con la estrategia simuladora, generando así dudas y suspicacias entre sus interlocutores. Por ejemplo, cuando una y otra vez explicaba su idea a los funcionarios, sacerdotes y sabios de la Corte, llamaba a todos la atención la seguridad con que se expresaba acerca de las tierras que habría de encontrar al cabo del itinerario que se proponía encarar. Hablaba como si ya hubiese estado allí con anterioridad. Es más, mientras que los asesores del Palacio sostenían, con razón, que la distancia entre España y Asia rondaba las 10.000 millas náuticas cruzando el Atlántico en línea recta, lo cual representaba un trayecto difícil de efectivizar usando la tecnología marinera vigente en la época, Colón insistía con sospechosa tozudez que a 2.500 millas al oeste de la costa europea encontraría tierra firme. Por esta razón, el gobierno español rechazó la iniciativa dos veces consecutivas antes de doblegarse a la insistencia colombina. Unos años antes, por idéntico motivo, también había fracasado en la Corte lusitana que tenía más conocimientos y experiencia en cuestiones geográficas y marítimas.

Lo curioso del caso es que ambos argumentos eran verdaderos: la distancia que existe entre Europa y Asia ronda las 10.000 millas, pero a menos de la mitad del trayecto (3.500) existe un enorme obstáculo terrestre, el continente americano, con el que Colón habría de toparse. Aún ignorando este “detalle”, Colón daba la sensación de que ya conocía la ruta marítima que debería transitar y el lugar donde desembarcaría; de hecho, llegó a las Antillas en tiempo récord, favorecido por los vientos alisios que soplaban desde popa, cuyo comportamiento él mismo se encargó de describir. Tan grande fue la precisión de la hoja de ruta impuesta por Colón en el primer viaje que, durante los siguientes siglos, el tráfico naval entre ambas riberas atlánticas siguió el mismo derrotero.
 

Falsedades del "Descubrimiento"

El enigma de Cristobal Colón casualidad o censura