Almogávares - Almogàvers

En realidad, no se trataba de un pueblo (pese a que también lo califica de tal X. Escura, F. Riart en "L'Exèrcit errant"), sino un grupo humano que vivia por y para la guerra; mientras permanecieron en la Península, no constituyeron un ejército profesional. 

Procedentes del Pirineo, mayoritariamente catalanes y aragoneses, de costumbres y vestimentas austeras, valientes y dotados de un armamento sencillo y ligero para el transporte, pero temiblemente eficaz. Se trataba de individuos altos, fornidos y curtidos en la vida al aire libre, enemigos de todo placer y confort y siempre ávidos de entrar en batalla. Feroces y rápidos, armados con equipo ligero, combatían a pie en orden abierto, con extrema crueldad, y entraban en combate bajo la señera cuatribarrada. De ellos se dijo alguna vez que no había guerreros más feroces en toda Europa. Los Almogávares tenían por costumbre no hacer prisioneros mayores de diez años.

De hecho empezaron a ser conocidos cuando colaboraron con Jaume I (1213-1276) como tropas fronterizas, en las empresas de expansión territorial catalano-aragonesa hacia el sur, durante la conquista del reino de Valencia (1232-1245), campañas en la que, por su modo de vida en montañas y bosques, no intervinieron en la repoblación posterior. Por permitirseles apoderarse de los botines musulmanes, la compañía almogàver acrecentó su número, participando junto a nobles, caballeros y maestres de las órdenes del Temple y del Hospital en la expedición de cruzados a San Juan de Acre.
Posteriormente, en 1282, un grupo de entre 12.000 y 15.000 hombres, prestó ayuda a Pere el Gran en su expedición militar al reino de Túnez, donde una embajada siciliana ofreció la corona de la isla, en lucha con el napolitano Carlos de Anjou, al rey Pere. De ahí el traslado de almogàvers a la isla, de donde expulsaron a los angevinos de Messina.
En la actuación de la Compañia, de hecho, hay que distinguir varias etapas:

a) La de formación, apoyando la corona catalano-aragonesa en su ampliación territorial sobre los musulmanes y en la realizada a través del Mediterráneo.
b) La de mercenarios a sueldo a favor de Sicilia y, sobre todo, del Imperio Bizantino (fase comentada ya en otra intervención).
c) La de ejército conquistador en Bizancio.
d) La de su conversión en señores habitantes de ciudades griegas.

El cronista Ramon Muntaner, nacido en 1265 en Perelada (Girona), quien participó en primera fila en las actividades almogàvers en Grecia, escribió su "Crònica" en la que describe en primera personas las vicisitudes vividas. Hay varias ediciones de la obra, por ejemplo, la publicada en dos volúmenes por Edicions 62 en su colección de las 100 mejores obras de la literatura catalana.

Su estratificación militar en inicio, por grados de infanteria, se reducia a tres: el adalid, jefe máximo; los almocádenes, responsables del funcionamiento de la hueste e integrantes del Consejo, organismo responsable decisorio sobre problemas del grupo; y los almogàvares propiamente dichos, base de los soldados de la organización.

En el verano de 1302 los servicios de la Gran Compañia Catalana de los Almogávares son reclamados por el emperador bizantino Andrónico para neutralizar la imminente amenaza turca. El líder de la Compañia es Roger de Flor, que acepta la propuesta bizantina. Roger de Flor exige una soldada altísima, así como el cargo de Megaduque del Imperio Romano de Oriente, casándose con una sobrina del Emperador.
Una vez en Constantinopla, los 4000 infantes y 1500 caballeros almogávares cosechas grandes victorias. Exitos como la liberación de la ciudad de Filadelfia, donde los turcos pierden 7000 caballeros y 11500 soldados, frente a las 180 bajas almogávares, y la posterior expulsión de Anatolia y de Asia Menor de todos los turcos, atemorizan el decadente Imperio bizantino, que ve en la Compañía una amenaza para su propio poder.
Después de la victoriosa campaña, Roger de Flor es reclamado en Constantinopla para presentarse delante del Emperador mientras la Compañía se estaciona en Galípoli. Roger es recibido como un héroe y es invitado a una cena en Adrianópolis.
El 5 de abril de 1305, durante el banquete, Roger de Flor y su escolta son asesinados a traición. Seguidamente las tropas almogávares también son atacadas y perseguidas por sorpresa hasta su refugio en la fortaleza de Galípoli. Hay más de 1000 bajas. La contraofensiva almogávar es exitosa, derrotando el ejército bizantino. Los almogávares asaltan y debastan toda la Tracia y extienden su venganza a Macedonia.
Guerras de poder internas acaban descabezando la Companyia Almogávar que sin comandante y con problemas de avituallamiento, se adentran en Tesalia. Este territorio habia caido 100 años antes en manos de los barones francos en la 4ª cruzada.
Los almogávares son contratados por Gautier de Brienne, duque de Atenas, para batallar contra los griegos, pero una vez realizado el trabajo, el baron franco se niega a pagar los servicios almogávares y ambos ejércitos (franco y almogávar) se encuentran en la decisiva batalla de Cefis.
La pesada caballería franca (3000 nobles y caballeros y 12000 infantes) es derrotada por los almogávares (500 a caballo y 3000 soldados). Esta derrota marca el fin de cien años de dominación franca en Grecia. Acabada la matanza, los catalanes ocupan sin dificultad las ciudades griegas. Atenas se rinde y los griegos aceptan el cambio de amos.
la Gran Compañía Catalana se establece al largo de tres generaciones en aquellos territorios -ducados de Atenas y Neopatria-, adoptando las leyes que ya imperaban en la Corona de Aragón. Instituyen la lengua catalana como oficial y tratan los griegos con más respeto del que lo habian hecho los francos, llevando a una etapa de cierta prosperidad.

El secreto de la eficacia guerrera de la infanteria almogavar era la extraordinària rapidez y disciplina con la que se movia y se adaptava, en cada momento de la lucha, a las circunstancias y el devenir de la batalla.
La vestimenta de los almogávares era dispar y no seguia una uniformidad.
Podian comenzar una batalla haciendo de ballesteros o lanceros, para pasar a atacar, con su característica ferocidad, armados con su temible "coltell" o espada corta. Una cavalleria ágil y eficaz daba soporte a la estrategia almagavar y la complementaba.
La epopeya almogávar precipitó la revisión de las estratégias militares de la época, bien representadas en la prestigiosa caballería de los barones francos en Grecia.
El encorsetamiento del caballero y el de su caballo dentro de las carcasas de hierro, cada vez más pesadas, y la nula capacidad de maniobra demostrada delante de una infanteria ágil y activa como la catalana, llevaron a cuestionar la eficacia de la caballería pesada como cuerpo de choque.