Pronto terminarán las vacaciones y empezará un nuevo curso escolar. Muchos niños por la distancia o por el trabajo de los padres deben quedarse a comer en los centros escolares. Los comedores escolares suelen ser manifiestamente mejorables, por lo que una parte tan importante de la alimentación de nuestros hijos debemos tenerla controlada para complementar el resto de comidas del día.
El comedor escolar puede y debe ser un marco en el que día a día los niños adquieran unos mejores hábitos alimentarios y comprendan las normas para la buena práctica alimentaria durante toda la vida.
Debemos saber que el menú del "comedor escolar" debe aportar entre un 30 y un 35% de las necesidades energéticas diarias y debe ajustarse a las necesidades de micronutrientes esenciales.
A la hora de establecer los criterios nutritivos que ha de cumplir el menú escolar, se han de tener en cuenta las diferencias energéticas y de nutrientes que existen entre las diferentes edades. Así, hay niños en edad preescolar (4 - 5 años) y escolar (6 - 12 años), donde su crecimiento es lento y uniforme. Por tanto, los objetivos nutricionales irán encaminados a conseguir un crecimiento adecuado a su edad, y a evitar déficits comunes de ciertos nutrientes como algunas vitaminas y minerales.
La adolescencia comienza aproximadamente a partir de los 12 años en las niñas y los 14 años en los niños, y se caracteriza por el crecimiento acelerado en longitud y masa corporal que experimentan los niños y niñas (estirón puberal). Los objetivos nutricionales en esta etapa tenderán, por una parte, a adecuar las necesidades individuales de energía (debido a las diferencias en composición corporal y actividad física de unos a otros) y por otra, a cubrir las necesidades aumentadas de proteínas, determinadas vitaminas (vitamina A y D) y minerales (calcio, hierro y zinc), que participan directamente en el proceso de crecimiento.
En nuestro pais un elevado porcentaje de menus muestra una mediocre calidad nutritiva debido principalmente a tres errores dietéticos: deficiente aporte de ensaladas y verduras, insuficiente aporte de fruta fresca y de pescado y un exceso de fritos.
A los niños y niñas que se quedan a comer en el comedor se les entrega una plantilla con el menú semanal. Si no es así, vosotros, padres y madres, debéis exigir al centro o a la empresa que gestiona el servicio de alimentación esa información. Así, podéis comprobar y exigir que los menús sean variados y apetecibles. Los menús escolares se deben ajustar a las recomendaciones dietéticas en cuanto a "raciones", frecuencia de consumo de alimentos, aporte energético y de nutrientes recomendados según la edad del niño. Para ello, comprobad si los menús ofrecen variedad de alimentos, de preparaciones y texturas, y en las cantidades adecuadas a la edad del niño. Pedir la información nutricional de los menus además del menú semanal.
Comprobad también que no se exceda el menú con las preparaciones grasas (fritos, rebozados o empanados), que no se presenten las verduras siempre en purés o cremas. Lo mismo puede decirse del pescado (no siempre merluza rebozada) o de las carnes (pollo asado o frito o delicias de pollo…).
Aseguraros de que los alimentos precocinados y los derivados cárnicos grasos tengan presencia ocasional en el menú escolar. No es un buen hábito que en una misma semana los niños coman albóndigas, hamburguesas, salchichas, pizza y varitas de pescado.
Además las empresas de catering o responsables de proporcionar los menús escolares no tienen ni la formación ni personal cualificado para atender y cubrir una alimentación adecuada frente a casos de diabetes, celiaquía, intolerancia a la lactosa, a los huevos, etc. además como dijo la secretaria general de la AEP, Isabel Polanco: “Leer un libro de dietética o copiar un menú no garantiza la correcta preparación o la ausencia de peligro”. Debemos comprobar y hacer un seguimiento más exaustivo de los menus si nuestros hijos padecen alguno de estos transtornos.
En nuestra opinión es más sano y saludable las cocinas in situ, que producen la comida en el mismo colegio en vez de las comidas transportadas calientes o en línea fria que pueden padecer peligros alimentarios en el transporte o almacenaje pudiéndose romper la cadena de frio o calor según el caso y que además en los días de más afluencia ocasional de niños a comer se pueden llegar a reducir las raciones para que llegue para todos los niños ya que se hacen con previsión anticipada de varios días y no preveen puntas ocasionales en muchos casos.
Este tipo de comidas transportadas nunca se acercan a la calidad que ofrece la comida hecha en el mismo sitio de consumo y solo buscan aumentar el margen de beneficio de las empresas ya que con poca plantilla pueden producir diariamente más de 10000 menus en una sola cocina, sin embargo el coste que pagan los padres es el mismo que si fuera hecho en el centro escolar con una plantilla que conoce a los niños porque convive con ellos diariamente dando un servicio mucho mejor.
No os dejeis engatusar, si en el centro de vuestros hijos hacen allí la comida, no cambieis a comida transportada.
Hay una cosa en que los AMPAS no suelen caer y que debería exigirseles a las empresas que se dedican a dar de comer a nuestros hijos, y es que deberían garantizarnos que el personal de cocina ha recibido cursos de formación específicos en alimentación infantil que nos garantice que nuestros hijos comen una dieta sana y equilibrada y bien elaborada.


Os aseguro que si se
Os aseguro que si se siguiera cocinando en los colegios nuestros hijos llegarían con diarrea a casa más días de los deseados. La administración no puede controlar las pequeñas cocinas pero sí las cocinas centrales desde las que se preparan los caterings para los colegios. Además la legislación y los las certificaciones de calidad ya obligan a controlar las aportaciones nutricionales de los menús. Así que eso de cocinar en los colegios es muy idílico pero inviable, económicamente hablando, e inseguro, si queremos proteger la salud de los más pequeños. Si queremos que nuestros hijos coman casero tenemos los fines de semana y toooodas las vacaciones para hacerlo.
Soy dietista-nutricionista y os puedo decir que hoy por hoy debéis controlar que se les den legumbres, pescados y algo de verduras. Añadir que a línea fría es mucho más segura que la línea caliente y los sabores y nutrientes se conservan mejor. Por último recalcar que los niños deben hacer 5 comidas al día y sólo una se la da el colegio, así que TODA la responsabilidad es de los padres: menos bollería y más pan con jamón, menos actimel y más fruta.
No comparto tu opinión y ya
No comparto tu opinión y ya he dado motivos en el artículo principal y en otras respuestas. La administración no controla nada de nada y solo busca depurar responsabilidades cuando ocurren desgracias. Si eres dietista-nutricionista puedes hablar con autoridad de lo que debe llevar un menu para ser corresto nutricionalmente pero no si es viable o no economicamente o si es más o menos seguro. Y el menu realizado en el propio colegio puede ser como mínimo tan correcto nutricionalmente o más que el hecho en una cocina central, una cosa es que se elaboré en el centro y otra muy distinta que el menu haya sido estudiado por nutricionistas con variedad y con todo lo necesario para una buena alimentación.
Si tan bueno es el que te hagan la comida 15 días antes, las enfrien y envasen en atmosferas controladas y las almacenen para luego distribuirlas en camionetas para guardarlas en las neveras de los centros escolares durante la semana de consumo y luego las recaliente y sirva una persona generalmente no cualificada sin nociones de cocina ni de dietética, ¿Porqué en las empresas y en grandes comedores donde comemos adultos son cocinas in situ?
Porque la calidad, el sabor y todo es mejor; el dinero que se invierte en la elaboración del menú también es mayor.
Como bien sabras en la contaminación de alimentos por bacterias el factor principal es el tiempo. Todo proceso desde el momento que se termina es contaminado por el aire o por contacto. Esta contaminación inicial no es tóxica pues la concentración es muy pequeña. Con el paso de las horas las bacterias se van multiplicando hasta poder llegar a ser peligroso. Por lo tanto si consideramos que cuando todo se hace correctamente lo mejor es lo hecho al momento antes de consumirlo, cuando se hace incorrectamente un alimento elaborado con tanta anticipación y tantos transportes etc es muchísimo más peligroso y más cuando lo sirven personal no cualificado y pueden no darse cuenta del mal estado de la comida.
Las cocinas que elaboran los menus para distribuir trabajan como fábricas y elaboran hasta 25000 menus diarios con un personal pequeño que si os lo dijera no me creeriais. Hay muchos procesos, no solo cocinar, como enfriar, porcionar, envasar y almacenar. Dias más tardes se reparten a los centros. Los pasos donde puede fallar algo son muy numerosos y los controles de calidad para reirse, lo que hay es mucho marketing y mucha mentira.
En los menus infantiles a pesar de lo que pagan los padres el costo es inferior a 1€, parece increible pero así es.
El problema es que la
El problema es que la mayoria de cocinas in-situ de los centros escolares no cumplen con las normas que se exigen, ya que la mayoria están anticuadas y los centros no están por la labor de invertir en mejoras. Los centros escolares tampoco disponen de personal cualificado para la elaboración de menús, ni para la implantación y seguimiento de planes de higiene. En una cocina de un centro escolar también veo bastante peligroso elaborar dietas para celiacos, algunos de los catering que he visitado, disponen de una pequeña cocina aislada para la elaboración de estos menús. Una solución es que el catering se haga cargo de la cocina, pero esto solo es rentable a partir de un mínimo de comensales.
Que la cocina sea in-situ no
Que la cocina sea in-situ no implica que la tenga que gestionar el propio centro escolar, es compatible el ser in-situ con que esté a cargo de una empresa de catering y la rentabilidad es posible a pesar de lo que pueda parecer pues las grandes empresas de catering tienen pactados los precios de los alimentos con sus proveedores a precios muy inferiores a los de la calle por su gran volumen de compras a nivel nacional.
Además estamos hablando de la alimentación de nuestros hijos y por lo tanto de su salud a la que no podemos poner precio por lo que estamos e la obligación de pedir un nivel de calidad dea quién sea el que gestione la cocina.
Los sistemas de 'línea
Los sistemas de 'línea fría' tras la elaboración del plato, éste se enfría rápidamente mediante abatidores de temperatura, manteniéndose en refrigeración, hasta el momento del consumo sin romper la cadena de frío, en el que se vuelve a calentar a través de regeneradores. El abatimiento rápido de temperatura es fundamental en este proceso, ya que permite reducir tanto el riesgo de crecimiento de microorganismos patógenos como de formación de toxinas. Normalmente se trabaja con 15 días de anticipación , por lo tanto después de su elaboración y abatimiento son llevados a almacenar a camaras frigoríficas, aveces en lugares distantes de donde se elabora y después son repartidos al cabo de unos días a los centros de consumo. También resulta indispensable, además de no romper en ningún momento la cadena de frío, que el plato se consuma inmediatamente después de su regeneración que, por tanto, deberá realizarse en el mismo centro de consumo.
Insistimos en que ningún sistema transportado pude superar la calidad de la elaboración "in situ" por los cocineros que trabajan en el mismo centro escolar dando un trato más directo y que pueden reaccionar inmediatamente ante cualquier imprevisto, ya sea de afluencia de comensales o de cualquier otro tipo.
Totalmente de acuerdo.
Totalmente de acuerdo.
Sobretodo remarcar el hecho de que la calidad de la elaboracion "in situ" no tiene competencia y hablando de la alimentacion diaria de nuestros hijos creo que habria que pensarselo mucho antes de apuntarlos a un comedor que no cumpla con unos minimos de calidad, aunque a veces por varios motivos no queda otra.