Cuida la línea con una dieta equilibrada. Alto al exceso de carbohidratos.

Los carbohidratos constituyen la base de nuestra alimentación, cubriendo del 50 al 55% de nuestras necesidades energéticas. Alimentos como el pan, patatas, arroz y pasta como macarrones, etc están compuestos por carbohidratos que son azúcares de cadena larga que con la digestión transformamos en azucar para alimentar nuestros músculos, cerebro,etc .

 

El organismo tolera muy mal las variaciones de glucemia por lo que debe regular sus aportes de energía manteniendo la tasa de azucar en sangre dentro de unos límites.

Después de la digestión el páncreas  fabrica inmediatamente insulina para evitar que el azucar permanezca demasiado en la sangre, en condiciones normales la cantidad suficiente para hacer bajar
la glucosa presente en sangre
a una tasa normal. Al ingerir comida, el aucar absorbido se utiliza de 2 maneras: una parte es consumida directamente por el cerebro, el corazón , los músculos, etc y la otra se almacena al nivel del hígado y de los músculos en forma de glucógeno. Luego, si este aporte de azúcar se convierte en excedente, la insulina hace entrar la glucosa en el interior de las células grasas y la transforma en grasa en forma de triglicéridos.

La insulina se considera la hormona del almacenaje, ya que hace entrar  entrar el azúcar sobrante en los adipocitos y despúes la transforma en grasa.

Por lo tanto el mejor momento para consumir carbohidratos corresponde a las primeras comidas del día(desayuno,comida) que corresponde a los momentos de más actividad del cuerpo con un consumo más alto de azúcares evitando su acumulación en las células, pero se desaconseja para las cenas ya que corresponde al periodo anterior al sueño o reposo del cuerpo con un consumo energético del cuerpo muy bajo que provoca la acumulación de estos azúcares transformados en grasas en nuestro cuerpo.

En un régimen adelgazante aumentar los aportes de proteínas en detrimento de los carbohidratos ayuda a controlar el sobrepeso ya que el consumo de proteinas obliga al cuerpo a gastar más energía, mucha más que para la digestión de los carbohidratos, y no solo queman más calorías sino que también reducen el apetito.

Para complementar el trabajo de las proteinas es todo un acierto el consumo de fibra que además de regular el transito intestinal además proporciona una saciedad precoz, disminuyen la velocidad de absorción de los carbohidratos en el intestino delgado y restringen el aporte calórico.

A pesar de que se ha convertido en una osesión de muchas personas el renunciar totalmente a las grasas, si estas se suprimen de la dieta habitual pueden darse serios problemas de salud. Tampoco debemos abusar de ellas, y ha de evitarse las grasa de tipo trans que representan un auténtico peligro para la salud y la silueta. Los ácidos grasos trans son el resultado de la transformación de ácidos grasos insaturados presentes en la margarina, ciertos aceites de aliño, pasteles y diversas materias grasas de uso culinario, tales como las grasas sólidas para frituras.

Otro error está en abusar de los aceites ricos en omega-6(girasol, maíz, cacahuete) en detrimento de los omega-3 altamente recomendados ya que disminuyen la tapa de triglicéridos cuando ésta es demasiado elevada entre otras propiedades.